La habitación de los masajes felices

Juan, era un hombre con bastante trabajo y con poco tiempo libre. Llegado el fin de semana, un compañero del trabajo le recomendó un sitio donde realizaban unos buenos masajes. Juan pensó que sería buena idea ir, ya que así se despejaría un poco de tanto trabajo. Una vez en el sitio, una joven rubia le recibió y le explicó las tarifas y opciones de masajes que podía elegir. Una vez decidió, la joven le dijo a Juan que se desnudase y se tumbase en la camilla. Lo que Juan no se esperaba era que la joven a los pocos minutos de estar masajeándole la espalda, comenzase a hacerle una mamada...