Convenciendo a jóvenes en la playa

Una tarde de verano, de las cuales siempre solía estar en una hamaca de la playa tomando el sol, se me acercó un tipo diciéndome que llevaba bastante rato mirándome desde lejos. Sorprendida, le dije que si era el típico salido que andaba mirando a todas las mujeres de la playa. Me contestó que no, que tenía una cosa que comentarme. Me dijo que me pagaría tal cantidad de dinero por subirme a su piso y acostarme con él. Al principio quedé alucinada, pero cuando me dijo de que cantidad de dinero se trataba, acepté la oferta...