Extrañas aficiones de parejas

Mi novio y yo cada tarde jugábamos a disfrazarnos de algo y terminar follando salvajemente. Uno de los disfraces que más me ponían era el de "Zorro". Estaba sentada en la silla cuando mi novio apareció con el disfraz y quiso conquistarme. No pude resistirme a desnudarlo y a tocar todas las partes de su cuerpo. Me tumbó en el sofá y me comió un rato el coño. Para compensarlo, agarré su polla y me la metí entera en la boca. Cuando estaba bien lubricada, me senté encima suya y dejé que me follase lo más duro posible...